samedi 8 août 2009

La nuit sans fil (I)


C’est encore une mort. La contrebasse n’était qu’un autre cercueil. Celui de l’été qui aurait pu, enfin, commencer. Celui du post partum annoncé. Un beau bateau que cette contrebasse. Mais pas de ceux qui volent. Un bateau comme on mène. Une attention évidemment venue de l’imaginaire évanoui. Une fois de plus. Le réel bien absent. Tout à son habitude. Le mage imaginaire disant la beauté de l’absence. Absence. La contrebasse là, que pour montrer l’absence. Et le bateau, qui mène. Nulle part. Comme toujours. Sauf à courir la nuit dans le noir. De pièce en pièce dans la maison hantée. A réveiller monstres et sorcières. A trahir le sommeil des bienheureux qui le connaissent. Courir dans le noir de pièce en pièce à la recherche… Absence. A la recherche de l’absence il n’y a jamais personne. Chut. Personne pour allumer la lumière qui épargnerait la chute. Le fracas dans l’escalier des portent qui claquent pour dire. Non. Intruse. Tu es l’intruse. A peine tolérée. Ici, dans cette nuit où tous on préféré les bras du sommeil, pour que tu puisses mieux, te souvenir, reconnaître, ton indépassable solitude, tu n’es, qu’à peine, tolérée. Souviens-toi. Toujours. Et cette nuit encore. Tu nous déranges. Pourquoi ? Pourquoi tu ne dors pas ? Seule. Je ne peux pas. Jamais. J’ai peur. Dans le noir encore plus. Et parce que je me suis fait mal en me cassant le nez sur vos portes endormies. Et parce que je suis tombée dans l’escalier. Sans bruit. Une fois de plus. Cette fois. Comme quand j’étais petite. Comme quand j’étais petite et que les cauchemars me réveillaient. Et que j’avais peur dans le noir. Et qu’il y avait l’escalier. Et en bas, l’enfer de la route nationale. La mort. Le monument aux morts, de l’autre côté. Et que je tombais. Et que, surtout, pas de larmes, silence, on dort. Et que, surtout, pas de bruit, on ne veut pas savoir, pas de manifestation d’existence ni de douleur ni d’absence ni de perte. La solitude ou le hurlement de la mère. La solitude. Oui. Toujours. Depuis toujours. Et pour toujours. Cette nuit, aussi. Et à quatre ans, déjà. Même si on a peur, parce qu’il fait noir, et qu’on est encore tombée dans l’escalier. Et qu’en bas, oui, non, la contrebasse est partie en fumée, le rêve évanoui, quand, oui, c’est bien l’heure pour les enfants, le cercueil apparaît.

(Salomé, Buenos Aires, avril 2007)

La noche sin hilo (I)

Y es otra muerte. El contrabajo no era más que otro ataúd. El del verano que hubiera podido, por fin, empezar. El del post parto anunciado. Hermoso barco que este contrabajo. Pero no de los que vuelan. Un barco de los que te llevan por las narices. Una atención evidentemente venida del imaginario desvanecido. Una vez más. Lo real bien ausente. Muy a su costumbre. El mago imaginario diciendo la hermosura de lo ausente. Ausencia. El contrabajo no está más que para mostrar la ausencia. Y el barco, que lleva. A ninguna parte. Como siempre. Salvo a correr de noche en la oscuridad. De pieza en pieza en la casa de los fantasmas. A despertar monstruos y brujas. A traicionar el sueño de los bien felices que lo conocen. Correr de pieza en pieza en búsqueda de… Ausencia. En la búsqueda de la ausencia nunca está nadie. Chito. Nadie para prender la luz que ahorrara la caída. El estruendo en la escalera de las puertas que golpean para decir. No. Intrusa. Sos la intrusa. A penas tolerada. Acá, en esta noche en que todos han preferido los brazos del sueño, para que podás mejor, acordarte, reconocer, tu soledad insuperable, no estás más que tolerada. Acordate. Siempre. Y esta noche de nuevo. Estás molestando. ¿Por qué? ¿Por qué no estás durmiendo? Sola. No puedo. Nunca. Tengo miedo. En la oscuridad aún más. Y porque me hice daño al romperme las narices en sus puertas dormidas. Y porque me caí en la escalera. Sin ruido. Una vez más. Esta vez. Como cuando niña. Como cuando era niña y las pesadillas me despertaban. Y tenía miedo, en la oscuridad. Y estaba la escalera. Y abajo, el infierno de la carretera nacional. La muerte. El monumento para los muertos, del otro lado. Y me caía. Y, sobre todo, ni una lágrima, silencio, se está durmiendo. Y, sobre todo, ningún ruido, no queremos saber, ninguna manifestación de existencia ni de dolor ni de ausencia ni de pérdida. La soledad o el aullido de la madre. La soledad. Sí. Siempre. Desde siempre. Y para siempre. Esta noche, también. Y a los cuatro años, ya. Igual si una tiene miedo porque es la oscuridad, y que se ha caído otra vez en la escalera. Y que abajo, sí, no, el contrabajo se escapó en humo, el sueño desvanecido, cuando, sí, bien es hora para los niños, aparece el ataúd.

8 commentaires:

La Méduse et le Renard a dit…

Il faut vraiment que vous attrapiez une étoile filante :)
Belle description de la peur du noir et des cercueils qui l'abritent

Aurélia a dit…

Si vous en trouvez une, surtout, gardez-la moi. Merci bien !

Miguel Ángel Maya a dit…

(Comentario compartido con el blog del Trompetista Invisible)
...Aurelia...
...Sí, curiosos los lazos, ¿no? el desierto, el beso y la sed...
...Y sí, la sed y la sal: el mar, lejano mar...
...El queso y el vino (tratándose de Larita habrá que darle más de una vuelta) son probablemente compañeros deliciosos (vino tinto, queso viejo o parmiggiano más). Pasta con almejas y vino blanco (que me remite a la napolitanidad) sería lo que nos llevaría, de nuevo, al mar...
...Es divertido...
...Besos (con un poco de sed, con un poco de sal)...

Aurélia a dit…

Miguel Angel, mañana a la mañana me voy al mar, sola... A tu País Vasco, en Bermeo, para unos diez días... Iré con el coche, y con música. Iré pensando en los encuentros... Y si te aburrís el próximo finde, pues, vente a hablarme en napolitano... Un abrazo grande! Tengo vino en el cuerpo, pero igual lo digo en serio!

Miguel Ángel Maya a dit…

(Comentario compartido con el blog del Trompetista Invisible)
...Mmmmhh, Aurélia...
...Me encanta subirme a un coche, solo, con música, e ir al mar, y me encanta estar solo en el mar, frente al mar, con el mar...
...Ahora no puedo ir a hablarte en napolitano, pero espero que tu propuesta siga en pie para próximos mares...
...Beso...

Miguel Ángel Maya a dit…

...Igual, ahora que lo pienso, sí le pediré el teléfono al duende Lara (jijiji)...

Stalker a dit…

Aurélia:

perdona la indiscreción, ¿escribes primero en francés y luego traduces?

Me encanta tu generoso bilingüismo.

Bissous!

Aurélia a dit…

Respuesta para Stalker:
Depende!! La mayoría de las veces escribo primero en francés; y luego, en el momento de publicar, traduzco al castellano. Pero también muchas veces escribo primero, espontáneamente, en castellano, y luego intento traducir al francés... En el blog, el orden de aparición de los textos hace que el "original" viene primero, luego la "traduccion"; me explico: si primero en francés pues lo escribí en francés, y si primero en castellano, pues castellano primero.
Me alegro de que me tengas indulgencia por la lengua castellana! Ya nos visitamos!